Artículo de Carlos Pereda, de Confebask, para el quincenal Estrategia Empresarial
2026-09-01
"En un contexto de profunda transformación económica, tecnológica y demográfica, pocas políticas ofrecen un retorno tan evidente para el conjunto de la sociedad como la Formación Dual, tanto la correspondiente a la FP como a la Universidad, algo en lo que, en Euskadi, hemos abierto camino gracias a nuestro impulso y a la gran involucración de las empresas vascas.
No hablamos únicamente de una herramienta educativa. Hablamos de una estrategia de país capaz de conectar el talento de nuestros jóvenes con las necesidades reales de nuestras empresas y, al mismo tiempo, reforzar la competitividad de Euskadi.
Las empresas vascas afrontan uno de sus mayores desafíos: encontrar los profesionales que necesitan para seguir creciendo, innovando y compitiendo en un mercado cada vez más exigente.
La digitalización, la transición energética, la automatización, la inteligencia artificial o el relevo generacional están acelerando la demanda de nuevas competencias. Sin personas cualificadas, no habrá innovación. Sin talento, no habrá competitividad.
Precisamente ahí reside el enorme valor de la Formación Dual.
Este modelo acerca la empresa al aula y el aula a la empresa. Permite que el alumnado aprenda en un entorno real de trabajo, desarrolle competencias técnicas y personales y conozca desde el primer momento la cultura empresarial, adquiriendo experiencia. Al mismo tiempo, ofrece a las empresas la oportunidad de participar activamente en la formación de los profesionales que necesitarán mañana.
La empresa deja de ser únicamente receptora de talento para convertirse también en formadora de talento.
Formar no debe ser considerado como un coste; es en realidad, una inversión. Una inversión que facilita la incorporación de innovación a las organizaciones y fortalece el compromiso entre empresa y trabajador.
Los resultados hablan por sí solos. Euskadi ha sido, como decía al inicio, pionera en el desarrollo de la Formación Dual, tanto en la FP como en la Universidad, y hoy constituye una referencia para otras comunidades y para numerosos países europeos.
Desde la puesta en marcha del modelo hace más de una década, más de 20.000 empresas vascas han acogido a más de 40.000 estudiantes, demostrando que la colaboración entre el sistema educativo y el tejido empresarial funciona cuando existe confianza y un objetivo compartido.
La Formación Dual trasciende la mera inserción laboral. Contribuye a retener talento en Euskadi, favorece el arraigo de los jóvenes, mejora la competitividad de las pymes y fortalece sectores estratégicos como la industria, la energía, la fabricación avanzada, la construcción, la salud o los servicios tecnológicos.
Ahora bien, el éxito del modelo no puede darse por descontado. La nueva Ley de Formación Profesional ha supuesto un cambio de gran alcance que exige un esfuerzo de adaptación por parte de todos: centros educativos, administraciones y empresas. Especialmente para las pequeñas y medianas, que constituyen la inmensa mayoría del tejido productivo vasco y que necesitan acompañamiento para asumir con garantías su papel formador.
Por eso resulta imprescindible seguir simplificando procedimientos, reforzando la coordinación entre todos los agentes y ofreciendo apoyo a las empresas que participan en el sistema. La colaboración ha sido siempre la principal fortaleza del modelo vasco y debe seguir siéndolo en esta nueva etapa.
En Confebask estamos convencidos de que el talento será el principal factor de competitividad de la próxima década. Y ese talento no surge por casualidad: se forma, se acompaña y se desarrolla. La Formación Dual es, probablemente, la mejor herramienta de la que disponemos para hacerlo realidad.
Porque apostar por la Formación Dual no es únicamente apostar por el empleo juvenil. Es apostar por el futuro de nuestras empresas, por la fortaleza de nuestra economía y por la prosperidad de Euskadi".



