“Reto demográfico y competitividad, una tarea urgente”

Artículo de la presidenta de Confebask, Tamara Yagüe, para la edición estatal del diario Cinco Días

Confebask

2026-10-29

"El reto demográfico ya está aquí. Lo vemos en las empresas que no encuentran los profesionales que necesitan, en las dificultades para cubrir puestos técnicos y en un relevo generacional cada vez más exigente. Esta realidad condiciona la capacidad de Euskadi para crecer y sostener su bienestar. Afrontarla requiere una respuesta compartida, porque sus consecuencias alcanzan al conjunto de la sociedad.

El estudio que acabamos de presentar permite dimensionar ese desafío. Euskadi podría acumular hasta 2035 un déficit neto de cerca de 240.000 personas trabajadoras, equivalente al 22% del empleo actual. Si no adoptamos medidas a tiempo, esa brecha podría traducirse en más de 22.000 millones de euros de PIB no generado y en más de1.200 millones de IRPF no recaudado. La combinación de envejecimiento, dificultades de contratación y desajustes entre las cualificaciones disponibles y las necesidades empresariales exige abordar el problema desde varias perspectivas.

Desde Confebask, junto con Adegi, Cebek y SEA, proponemos cuatro palancas complementarias. La primera es organizar mejor nuestra respuesta. Necesitamos una gobernanza compartida entre instituciones, organizaciones empresariales y otros agentes clave, que permita superar la fragmentación actual. La formación, el empleo, la inmigración y la vivienda deben formar parte de una estrategia integrada. Para una empresa que necesita contratar, o para una persona que quiere incorporarse a nuestro mercado laboral, la coordinación debe traducirse en procesos ágiles y soluciones concretas. La vivienda merece una atención específica: disponer de una oportunidad profesional requiere también poder desarrollar aquí un proyecto de vida.

La segunda palanca es una política activa de inmigración orientada también al empleo. Euskadi necesita facilitar la llegada de personas que puedan cubrir necesidades profesionales reales y acompañar su incorporación. Proponemos listas dinámicas de ocupaciones de difícil cobertura, especialmente técnicas e industriales; proyectos piloto de formación y contratación en origen; homologaciones académicas más ágiles, y un servicio especializado de información y acompañamiento para las empresas. Aprovechar adecuadamente las capacidades de quienes llegan beneficia a esas personas y al conjunto del país.

La tercera consiste en generar y orientar mejor el talento. El estudio identifica un desajuste relevante entre la oferta formativa y las necesidades empresariales. Debemos anticipar qué profesionales necesitaremos y reforzar la conexión entre educación y empresa.

También tenemos que impulsar la participación de las mujeres en los sectores industriales y promover una cultura empresarial que facilite la incorporación de mujeres, jóvenes y personas inmigrantes a puestos cualificados de difícil cobertura. Ampliar las oportunidades exige que cada persona conozca las posibilidades existentes y encuentre vías para prepararse.

Y la cuarta palanca es activar y arraigar el talento local. Un reciente estudio del Gobierno Vasco revela que  Euskadi conserva la mayor parte del talento que forma, y que no hay una fuga neta. Pero sí señala un núcleo concreto de profesionales cualificados que se desplaza por motivos laborales, como en ADE o en ingeniería informática.

Debemos ofrecer perspectivas que favorezcan su permanencia, especialmente durante los primeros años de carrera, y facilitar la recualificación de personas desempleadas o con baja cualificación hacia sectores que necesitan profesionales.

Asimismo, debemos aprovechar el conocimiento de las personas sénior mediante iniciativas de acompañamiento intergeneracional y apoyar a quienes necesiten cambiar de ocupación por la inteligencia artificial o la digitalización. La transformación tecnológica reclama equipos territoriales capaces de recualificar y recolocar con agilidad.

Las empresas tenemos una responsabilidad en este esfuerzo. Nos corresponde mejorar la acogida, la formación y las posibilidades de desarrollo profesional. Las instituciones y los demás agentes también tienen funciones esenciales. Compartir el diagnóstico debe permitirnos acordar prioridades y convertirlas en actuaciones evaluables. El valor de esta estrategia dependerá de nuestra capacidad para coordinar esfuerzos y mantener una colaboración efectiva y sostenida.

Euskadi compite por las personas que hacen posibles las inversiones, desarrollan la tecnología y abren mercados. Cuidar ese talento es cuidar nuestro futuro. La competitividad empresarial sostiene empleo de calidad y recursos para el bienestar. Por eso, responder al reto demográfico es una tarea colectiva que debemos empezar a resolver desde ahora".