20260308

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Domingo, 8 de marzo de 2026
Núm 2208/2026
Año XXXIX

Begiratu batean/ De un vistazo

Egunkarien azalak erakusten dizkizuegu, eguneko berri nagusietaz “begiratu batean” jabetzeko / Comenzamos con las portadas de los periódicos para conocer ‘de un vistazo’ las noticias destacadas del día. 

Un tercio de los altos cargos en el ámbito empresarial está ocupado por mujeres (Deia)

La incorporación de la mujer al mundo laboral es un hecho. Sin embargo, su presencia en puestos de responsabilidad sigue siendo un reto pendiente. La cifra de mujeres directivas se sitúa en el 38,4% en el conjunto del Estado, lo que supone un descenso de dos puntos respecto al año anterior, según el último informe Women in Business, de Grant Thornton, que data de 2025. Por comunidades, Madrid y Catalunya superan el 42%, mientras que Nafarroa alcanza el 39,7% y la CAV se sitúa en el 35,7% de representación en la mediana empresa, lo que supone 2,7 puntos porcentuales por debajo de la media nacional. De este modo, Euskadi se sitúa por encima del porcentaje de mujeres directivas alcanzado en el conjunto de la Unión Europea y también a nivel global, con un 34,6% y un 34% respectivamente. La presidenta de Confebask, Tamara Yagüe, asegura que “la igualdad de género en posiciones de liderazgo todavía no es robusta. Las políticas de igualdad requieren no solo metas, sino cambios profundos en la cultura organizativa, las estructuras y las prácticas empresariales”. Yagüe advierte de que no se puede desaprovechar el talento femenino en un escenario de envejecimiento y escasez de mano de obra: "Al contrario, necesita activarlo plenamente pero no sólo como parte de la estrategia demográfica sino también como motor clave para mejorar la competitividad empresarial". Para ello, aboga por modernizar la cultura empresarial y que la igualdad deje de percibirse como una obligación y pase a asumirse como una estrategia empresarial inteligente y estructural. “La alta responsabilidad empresarial y la maternidad no deberían ser conceptos enfrentados. El problema no es la capacidad de las mujeres, que está sobradamente demostrada, sino las estructuras que siguen penalizando la maternidad en términos de promoción, disponibilidad o percepción de compromiso”, argumenta.

La industria vasca busca referentes femeninos para ser más competitiva (El Correo)

Responsables de Arteche, Ormazabal y Wärtsilä confirman la falta de referentes femeninos y de vocaciones STEM. La competitividad industrial vasca también se juega en clave de género. La transición energética, la electrificación de la economía y la digitalización de los procesos productivos exigen perfiles técnicos cada vez más especializados y, en ese escenario, dejar fuera a la mitad del talento disponible ya no es solo una cuestión reputacional para las empresas del sector, es un riesgo estratégico. Marina Fernández, directora de Adquisición de Talento y Marca Empleadora de Arteche; Milagros García, directora de Marketing de Ormazabal y Leticia Martínez, directora de Recursos Humanos de Wärtsilä para España, Portugal, Grecia y Chipre coincidieron en el diagnóstico de partida: la diversidad de las plantillas de trabajo ha crecido en las últimas décadas. Sin embargo, persisten brechas estructurales, como un menor acceso a puestos de alta dirección y una representación aún insuficiente en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), donde la presencia femenina continúa, en muchos casos, estancada por debajo del 40%. En sectores como el eléctrico, el energético o el marino, en los que sus compañías operan, la base de candidatas es menor. «No por falta de talento ni de capacidades», confirmó Milagros García de Ormazabal, especializado en la fabricación de componentes eléctricos, «sino porque menos niñas y jóvenes eligen seguir estudios científico-técnicos», lo que condiciona que la presencia de hombres y mujeres en las plantillas y en los comités de dirección de las empresas pueda llegar a equilibrarse. Se trata de una cuestión cultural. Estereotipos arraigados, vinculados a los tradicionales roles de género o a la percepción que las propias mujeres tienen de su valía y de las dificultades de conciliación, así como la falta de referentes femeninos, condicionan sus elecciones académicas desde edades tempranas. «Si las niñas no ven mujeres ingenieras, técnicas o directivas en su entorno, difícilmente imaginarán ese camino como una opción para ellas», insistieron.

Los cupos de la política no sirven en la empresa (El Correo)

La alcaldesa de Amorebieta-Etxano, Ainhoa Salterain, cree que las empresas, que son «reflejo de la propia sociedad», han hecho un trabajo magnífico reconociendo la importancia de la diversidad de género, pero advierte de que aún falta consolidar los pasos que se han dado en favor de la paridad y la conciliación, y duda de lo que pasaría si un cambio de ciclo político hiciera desaparecer las medidas de discriminación positiva que se han dado en ese sentido. «Las administraciones públicas no solemos ser ejemplo en muchas cosas, pero en esta hemos acertado», afirmó, poniendo en valor el «sistema de cupos» aplicado en política, que ha permitido que al menos el 40% de los cargos de responsabilidad pública sean cubiertos por mujeres. Un modelo que la directora de Marketing de Ormazabal, Milagros García, cree sin embargo que no es extrapolable a la empresa, donde «no se puede forzar tanto la máquina». Si bien admite su utilidad como «mecanismo acelerador» en ámbitos donde la infrarrepresentación es muy marcada, García opina que «sin una verdadera transformación cultural, los cupos por sí solos no garantizan cambios profundos». «Hay que analizar cada caso, porque no hay tantas mujeres en la base, lo que hace que exista un desequilibrio competencial objetivo para cubrir con ellas posiciones de elevada cualificación técnica», explica. La clave, insisten, está en concienciar. Algo que en la empresa ya se está haciendo.

El conflicto con Irán provoca ya efectos en las empresas y el bolsillo de los ciudadanos vascos (Diario Vasco)

Aunque aún es pronto para medir el alcance real del impacto, analistas, responsables empresariales y expertos del sector industrial de Gipuzkoa consultados por DV coinciden en que el primer efecto se notará en los precios del petróleo, el gas y el transporte, con un traslado progresivo a los costes de las empresas y, finalmente, al bolsillo de los hogares. El alcance de las consecuencias dependerá, sobre todo, de la duración y la intensidad del conflicto. Si la tensión se resuelve en pocas semanas, el sistema energético y logístico global podría absorber el golpe. Pero si se prolonga, los expertos alertan de un escenario más complejo: inflación más persistente, presión sobre los márgenes de la industria, retraso de inversiones y posibles tensiones en el comercio internacional. Isabel Busto, presidenta de Adegi, considera que «la crisis es extremadamente imprevisible porque combina factores militares, geopolíticos y económicos que pueden cambiar rápidamente según las decisiones de los principales actores y la reacción internacional». La gravedad dependerá, dice, «de la duración e intensidad del conflicto. Dicha crisis afectaría a las empresas guipuzcoanas principalmente a través del encarecimiento del petróleo y el gas, lo que elevaría los costes de electricidad, combustibles y transporte.» La presidenta considera que sectores industriales «clave en Gipuzkoa –como la automoción, la máquina-herramienta, la siderurgia o la química– verían reducidos sus márgenes, especialmente las empresas electrointensivas, mientras que posibles tensiones en rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz y el Bab el-Mandeb encarecerían y retrasarían la llegada de materias primas y componentes. Además, si la inestabilidad provoca más inflación y menor crecimiento en la eurozona, las empresas exportadoras guipuzcoanas podrían sufrir una caída de pedidos, afectando a la producción y al empleo». En definitiva, «el riesgo principal no es solo el encarecimiento puntual de la gasolina, sino costes energéticos elevados, tensión en las cadenas de suministros, menor demanda europea y mayor presión sobre márgenes industriales», agrega Busto.

"Debemos acostumbrarnos a que estos 'shocks' van a ser una constante en el futuro" (El Correo)

Dos años después de asumir la presidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Nadia Calviño se enfrenta a un momento crítico para Europa. Tanto como lo fue la pandemia o la guerra en Ucrania. Esta vez lo hace desde una institución clave para el refuerzo de la soberanía energética y de defensa que la región necesita para posicionarse en el nuevo orden mundial. En plena escalada de la tensión en Oriente Medio, la exvicepresidenta económica del Gobierno está convencida de que, por desgracia, estos ‘shocks’ «son la nueva realidad y serán constantes en el futuro». "El conflicto en Oriente Medio nos manda un mensaje muy claro: que Europa tiene que acelerar su autonomía estratégica en energía y seguridad y defensa. Y eso requiere actuar con unidad, que es nuestra mayor fortaleza...Hay mucho ruido y volatilidad, pero no debemos desviarnos del objetivo. Europa es una superpotencia económica y comercial y las empresas han demostrado una notable resiliencia, adaptándose al cambio de escenario mundial. Está en nuestra mano activar las palancas para que Europa tenga una voz fuerte. Hablamos de crear un verdadero mercado interior de 450 millones de personas para las empresas europeas; de integrar los mercados de capitales para que haya financiación y así escalar nuestras empresas; de movilizar un gran volumen de inversión y simplificar las reglas para ser más eficientes. Y también de crear alianzas fuertes con el resto del mundo...Es pronto para saber cuál va a ser el impacto. No sabemos si el alza de los precios de la energía es permanente o será transitorio, y no debemos especular. Desde la pandemia y los siguientes ‘shocks’, la economía europea ha demostrado que puede navegar en aguas turbulentas. Tenemos que asegurarnos de tener la economía europea lo más fuerte y autónoma posible para capear estos ‘shocks’, que debemos acostumbrarnos a que son la nueva realidad y van a ser una constante en el futuro..."

Un contratiempo inesperado sacude a Vidrala (El País)

La escalada bélica en Oriente Próximo dispara los precios del gas, principal insumo de los hornos del fabricante de envases de vidrio. La respuesta de la República Islámica, bombardeando las instalaciones energéticas de sus vecinos, ha desbaratado el mapa de tarifas mundial y, por distante que parezca, el conflicto tiene mucho que ver con la cuenta de resultados de la compañía vasca, una de tantas afectadas por la violencia de EE UU. Sus nueve fábricas, cinco de ellas en la Península, consumen unos 4,1 teravatios (TW) para transformar vidrio reciclado, arena, sosa y caliza en 9.500 millones de envases cada año. Si la energía sube de forma aguda y repentina, su estructura de costes se estresa, como le ocurrió tras la guerra de Ucrania, porque tiene 21 hornos que trabajan a temperaturas constantes de unos 1.600 grados y que usan como primer combustible el gas, que esta semana se disparaba un 68%. Si la situación se consolida, la empresa debería intentar trasladar ese aumento de coste a los precios, lo que a su vez deprimiría la demanda, que suele buscar refugio en envases más baratos. Pero todavía no estamos en ese punto. Gómez, consultado esta semana, ha recalculado el mapa de riesgos de la vidriera alavesa: “La situación en Oriente Próximo es grave, añade volatilidad a un entorno ya de por sí exigente e impacta directamente en los costes energéticos”, explica. Pero confía en las lecciones aprendidas del pasado: el grupo tiene cubierto el 69% de su consumo de energía de este año y el 32% del que necesitará el año que viene. “En el corto plazo, las lecciones aprendidas en 2022 derivaron en una mayor protección tanto en el ámbito económico como en el suministro energético; pero no somos inmunes a perturbaciones externas. Precisamente por eso, conviene leer el momento con realismo: esta grave situación exige agilidad, medidas y un marco de actuación acorde”, explica el directivo.

Euskadi firmó en 2025 un récord con más de 130 compras de empresas (El Correo)

La inversión y la compra de empresas, que se ha convertido en noticia el último año con operaciones de impacto como la de Talgo, Ayesa o Uvesco, ha firmado un 2025 histórico en Euskadi. Y es que el año pasado se movieron más de 1.500 millones para cerrar 130 operaciones. Un récord para el tejido empresarial del País Vasco que consolida un escenario de crecimiento tras firmar 107 operaciones en 2023 y un total de 124 en 2024. Así se desprende del informe de operaciones corporativas elaborado por la consultora Deloitte sobre 2025. El estudio destaca la capacidad del País Vasco para «consolidarse como un territorio de alta certidumbre y atractivo para el capital por la solidez de sus empresas y su arraigo territorial». La dinámica inversora en Euskadi contrasta con el balance del año en el conjunto de España, donde las operaciones de compras empresariales –conocidas en el sector como M&A– han registrado, en cambio, un duro descenso del 31%. Según explica el socio responsable de Deloitte en País Vasco, Javier Giral, la apuesta lanzada por el Gobierno vasco para liderar con capital público y privado la inversión en empresas a través de la Alianza Financiera Vasca «está teniendo un efecto claramente positivo en el mercado porque aporta visibilidad, estabilidad y un anclaje local que facilita la movilización de capital privado». En definitiva, señala, «está ayudando a que más compañías puedan abordar procesos de crecimiento o relevo accionarial con más confianza».

Los inversores apuestan por defensa y ciberseguridad ante la tensión geopolítica (El Correo)

Tensión geopolítica, precios del petróleo disparados, un mercado laboral mucho más débil de lo esperado en EE UU y un miedo de fondo: un escenario de estanflación –bajo crecimiento con subida de precios– que podría echar por tierra todas las previsiones para este año. El optimismo con el que los mercados afrontaban 2026 se ha visto colapsado por el estallido de la guerra en Oriente Medio. Y las apuestas que hasta ahora eran válidas para ganar, quedan en entredicho. «Una vez más, el mercado entra en un periodo de turbulencia y esperamos una actitud de ‘vender primero’ para hacer preguntas después», explica Paul Dalton, de Federated Hermes. Se refiere así a la ola de ventas sufrida por las bolsas esta semana ante una incertidumbre que se centran en «el futuro del régimen iraní, la duración del conflicto y el grado en que podría escalar». Con ese telón de fondo, el consenso de analistas apuesta por mantener la exposición al sector petrolero –muy beneficiado por el rebote del crudo y la expectativa de mayores tensiones. Sectores como las aerolíneas, el consumo o el lujo salen de las apuestas ganadoras para este primer trimestre en la región del conflicto–, así como el sector defensa, no tanto el relacionado con armamento, sino con tecnologías y ciberseguridad. «Las acciones relacionadas con el oro se han mantenido, mientras que las de los valores ligados a viajes y turismo están sufriendo. Todas estas son reacciones tempranas ante un conflicto que puede durar semanas o meses», apunta Dalton, considerando que, si finalmente es efímero, «el movimiento bajista presenta oportunidades a los inversores a largo plazo».

Tubos Reunidos se asoma al abismo (El País)

El peaje aduanero que EE UU ha impuesto a la importación de acero ha acabado por estrangular a Tubos Reunidos, una compañía vasca que atraviesa uno de los peores momentos de sus 134 años de actividad fabril y que necesita con urgencia una solución para salvar su continuidad. El año pasado perdió 71,3 millones de euros, acumula una deuda de 263 millones y sus perspectivas de ventas son muy pesimistas. La crisis que atraviesa el fabricante de tubos de acero sin soldadura ha llevado a su dirección a presentar un plan de viabilidad que pasa, entre otras medidas traumáticas, por el despido de 301 de sus 1.300 trabajadores y por el cierre de la acería de Amurrio (Álava). “Si no hay un acuerdo antes de la Semana Santa, el futuro de la compañía peligra”, dice un representante de la empresa que prefiere no dar su nombre. Los trabajadores mantienen un hilo de esperanza: “Nosotros no damos nada por perdido. Esto es algo cíclico y podría ocurrir que hagan falta los 300 compañeros que ahora quieren echar a la calle”, cuenta Andrés García, presidente del comité de empresa en Amurrio, que este año cumple 24 años en la fábrica. El declive de la empresa se debe a varios factores, a una suma de contratiempos que se enmarcan en un contexto internacional muy desfavorable para su negocio. La política arancelaria de la Casa Blanca no es la única causante del hundimiento económico de la siderúrgica, aunque sí ha repercutido de forma muy negativa en su caída. Los altos costes productivos, un pasivo muy pesado, una caída notable de la demanda de acero, la carestía energética en España, la fuerte competencia de los países de bajo coste o la depreciación del dólar han jugado en contra del negocio de Tubos Reunidos, que viene dando tumbos desde hace mucho tiempo: “En realidad, la empresa lleva muy mal los últimos 10 años”, apuntan desde la compañía.

Los trabajadores de Sidenor Azkoitia salen a la calle contra los traslados (Diario Vasco)

Algo más de 200 personaalideron ayer a las calles de Azkoitia en protesta por la situación que atraviesa la planta de Sidenor y «en defensa de la industria» y «contra los despidos», tal y como rezaba el lema de la pancarta exhibida desde la puerta de la fábrica hasta la plaza del pueblo en una manifestación que, convocada por los sindicatos ELA y LAB, sirvió para cargar contra los 36 traslados a Reinosa decididos por la compañía así como para demandar un nuevo convenio colectivo. La movilización, según explicaron sus promotores, tenía también como objetivo central «exigir la reapertura inmediata de la mesa de negociación del convenio colectivo». Las dos centrales criticaron con vehemencia la situación de «precariedad» que «sufren los trabajadores eventuales de la planta» y denunciaron que desde que Sidenor se hizo con la instalación, hace ahora un decenio, la inversión ha brillado por su ausencia. Mientras la empresa argumenta que «la (mala) situación del mercado» es la causa del traslado forzoso a la instalación cántabra, los sindicatos insisten en que el tren de laminación que se pretende cerrar para trasladar a sus trabajadores a 220 kilómetros tiene actividad suficiente para mantenerlo abierto.

La hora de la verdad del hidrógeno: pasar de la promesa al negocio (El Correo)

Frente a las apuestas de Enagás y Moeve, Naturgy pivota hacia el biometano y Endesa y Acciona se muestran prudentes no terminan de cuadrar. En contraste con las grandes apuestas de Enagás –que con el aval del Ejecutivo está desarrollando ambiciosos proyectos como el corredor H2Med– y de Moeve –que acaba de anunciar una inversión de más de 1.000 millones de euros para iniciar su megaproyecto del Valle Andaluz–, el sector se encuentra en una fase distinta en la que las grandes energéticas hacen cuentas para ajustar las expectativas a la rentabilidad económica. Repsol –que actualizará su plan estratégico el próximo miércoles– canceló el verano pasado el proyecto de su planta en Puertollano (Ciudad Real) por «inviable». La estrategia actual de Naturgy, que no ve a esta tecnología lo suficientemente desarrollada como para entrar en el mix energético, está pivotando ahora hacia el biometano, mientras que Endesa y Acciona mantienen una posición prudente y escéptica sobre esta solución renovable en el corto plazo. «Es más caro que el hidrógeno gris y los posibles demandantes de hidrógeno verde por ahora no están ahí», defendió la semana pasada el CEO de Acciona, José Manuel Entrecanales, en un encuentro con periodistas. La cuestión de si ha estallado la burbuja lleva ya un tiempo sobrevolando el sector. 

Endesa enchufa su dinero a la red española, pero lo condiciona a que el Ejecutivo realice cambios normativos en la infraestructura (El País)

España vive una aceleración estructural de su demanda eléctrica. La electrificación del transporte y la industria, la proliferación de centros de datos y el repunte de la actividad económica están elevando las necesidades de conexión en un sistema diseñado para otra era. En ese contexto, Endesa presentó el 24 de febrero su mayor plan inversor en 12 años —10.600 millones de euros hasta 2028—, pero lo hizo con una advertencia explícita: más de la mitad del esfuerzo depende de un cambio regulatorio aún en diseño. El grupo, controlado en un 70% por la estatal italiana Enel, cerró el ejercicio con un resultado bruto de explotación (ebitda) de 5.800 millones de euros y un beneficio ordinario de 2.300 millones, lo que permitirá proponer un dividendo un 20% superior al del año anterior. Coincidiendo con los resultados, la eléctrica detalló su plan estratégico 2026-2028, con más del 50% de la inversión destinada a la renovación y adaptación de una red eléctrica cada vez más tensionada. Pero el foco de los analistas se centró en los condicionantes regulatorios. Recordemos que la compañía mantiene un pulso con la CNMC por la retribución que el organismo estableció en diciembre por las redes de distribución eléctrica (del 6,58%, frente al 7,5% que exigía el sector). De esa retribución depende más de un tercio del resultado de explotación de la compañía italiana, y por ese motivo Endesa se mostraba reticente a impulsar nuevas inversiones en el país. El anuncio viene a po2026 ner cierta paz entre la empresa y el Ejecutivo, que a su vez parece más proclive a introducir la flexibilidad que demandaban las eléctricas en unas inversiones que, a la postre, pagan los ciudadanos en el recibo de la luz. “Más de la mitad de los recursos, 5.500 millones, se destinarán a reforzar la red”, explicó la compañía.

"Al borde del ‘shock’ energético" (por Raymond Torres, Funcas)

"...Los primeros efectos se perciben ya en nuestra economía, y no solo cuando repostamos combustible. Los once céntimos más que cuesta el litro de gasolina son solo el anticipo de una onda inflacionaria que se propagará a gran velocidad en las próximas semanas: la subida del petróleo, un 23% desde el día 27 de febrero hasta este viernes 6, tardará un par de semanas en llegar al consumidor final. El transporte va a resentirse, filtrándose al conjunto de la cadena de distribución. Aún más preocupante es el subidón del gas, con un 66%. Esta materia prima es de gran importancia porque entra en la producción de electricidad, cuando las fuentes renovables, más baratas, no bastan. Razón por la cual, pese a la subida en escala de las energías limpias, la factura de la luz sigue dependiendo sobremanera de las fluctuaciones de los mercados de hidrocarburos. Los fertilizantes se mueven en la misma dirección, por el peso de los países del Golfo en su comercio, y porque su producción depende también del gas. En suma, los carburantes, la electricidad y los alimentos frescos, que conforman el 15% de la cesta de consumo, son los ingredientes de un nuevo brote inflacionario. Con todo, un escenario apocalíptico como el que vivimos tras el estallido de la contienda en Europa del este con la guerra de Ucrania debería poder evitarse. En ese momento el petróleo llegó a cotizar el doble que en la actualidad, y el gas lo hizo cuatro veces más. Menos del 2% del gas importado por España procede de los países del Golfo y, si bien la dependencia es mayor en el caso del petróleo, algunos países productores alejados de la conflagración pueden incrementar rápidamente el bombeo. Por tanto, no hay peligro de corte del suministro, como sí ocurrió con Rusia. Pero el principal argumento a favor de un conflicto acotado en el tiempo se encuentra en la capacidad de resistencia de ambos lados, a decir de los expertos. El potencial militar de Irán ha sido destruido en una buena parte, si bien el Estado persa todavía dispone de un arsenal de miles de drones de gran eficacia ofensiva y bajo coste. Y, por parte de EE UU, entra en juego la factura presupuestaria de las hostilidades: el coste de cada misil interceptor de drones se cifra en millones de dólares. El desgaste es también político..."

Guerra contra el reloj en Irán (El País)

“Lo vemos todo con mucha incertidumbre, estamos trabajando en la cuantificación de los impactos de todo, tenemos que presentar las nuevas previsiones económicas en breve y estamos trabajando con todos los escenarios internos y viendo cómo puede afectar tanto a la economía global, a Estados Unidos, a Europa y a España. Todo es muy tentativo”, cuenta al teléfono Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research. Si esto ocurre en tan solo una semana, ¿a qué se enfrenta la economía si el conflicto se prolonga varios meses? La pregunta ha estallado en cada departamento de riesgos de cada compañía, en los centros de estudios, compañías petroleras o en los consejos de empresas de todo tipo...En el caso español, con un añadido: las amenazas directas de Trump a España, que han puesto en alerta a un variado ramillete de compañías, desde el Banco Santander, que necesita autorización de las autoridades para cerrar la compra de Webster Bank, a cualquier exportador de vino o aceite con clientes al otro lado del Atlántico. Estados Unidos está tirando de supremacía energética y resistiendo mejor las turbulencias, con el dólar reivindicando un papel de divisa refugio que parecía olvidado, anotándose una subida del 2% respecto al euro. A partir de ahí, todo está por escribir. El nuevo choque vuelve a poner a prueba esa resiliencia que han mostrado las principales economías ante la policrisis del último lustro. Desde Londres, Ángel Talavera, economista jefe para Europa de Oxford Economics, llama a la calma y advierte de que la evolución del barril de crudo se está mirando en términos nominales, sin valorar la evolución de la inflación: “Recordemos que un petróleo a 80 dólares es equivalente a un petróleo a 60 hace 10 años”. Aun así, espera repercusión. “Incluso con un conflicto relativamente corto, es difícil saber si los precios de la energía volverán a la normalidad rápidamente o seguirán más altos que antes”, explica.

El mundo se sume en la ley de la selva (El País)

El mundo camina hacia un lugar incierto. La guerra iniciada hace una semana por EE UU e Israel en Irán ha dejado herido de muerte el orden multilateral que sirvió de brújula a los Estados en las décadas posteriores a la Guerra Fría y que ya estaba severamente dañado por los conflictos en Gaza y Ucrania. Hoy impera la ley del más fuerte, que aplican sin rubor, cada vez con más descaro, el presidente de EE UU, Donald Trump, su homólogo israelí, Benjamín Netanyahu, y el ruso Vladímir Putin, entre otros. Las instituciones internacionales han caído en la irrelevancia mientras decenas de miles de personas mueren bajo bombardeos ilegales lo mismo en Teherán, que en Kiev o en Ciudad de Gaza. Europa observa impotente. La diplomacia y las reglas que antes se aplicaban ante conflictos y abusos ya no valen. China, siempre atenta a las oportunidades que se le presentan, toma posiciones. Estados Unidos ha roto los límites y ha dado carta de naturaleza a intervencionismos y delirios imperialistas. “No es solamente que Estados Unidos abandone el orden anterior, sino que en algunos aspectos lo está desmantelando activamente”, dice el rector de la IE University, Manuel Muñiz, también exsecretario de Exteriores.

El presidente de EE UU amenaza con la “destrucción total” de Irán (El País, El Correo)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó ayer el tono de sus amenazas al cumplirse una semana de la guerra que lanzó junto a Israel contra Irán. En un mensaje en su red social, Truth, el republicano aseguró que está “considerando seriamente la destrucción total y la muerte segura en zonas y de grupos de personas que hasta ahora no se habían considerado como objetivo”, a causa de “la mala conducta” del régimen islámico. Y le puso fecha: “¡Hoy [por ayer] Irán recibirá un duro golpe!”, escribió en su post, publicado pasadas las 6.00 (hora de Washington; seis más en la España peninsular). El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchí, respondió en X que si Trump “quiere una escalada” es lo que “va a obtener” de las “Poderosas Fuerzas Armadas iraníes”, que se han estado “preparando para ello”. En una muestra de la ausencia de un liderazgo claro en Irán tras la muerte del líder supremo, Ali Jameneí, a manos de Israel la semana pasada, el presidente, Masud Pezeshkián, protagonizó un episodio en el que quedó desacreditado tras disculparse en televisión por haber atacado a los países árabes del Golfo y anunciar que solo lo hará a partir de ahora como respuesta. En su comunicado, Araghchí aludió al “gesto de desescalada” de Pezeshkián y acusó al presidente de EE UU de “haber matado inmediatamente” la buena disposición del presidente, cuando ya había sido desautorizado por el aparato de seguridad y militar de Irán.