Ceuta emitió las primeras señales de alerta el lunes: desde hacía una semana no dejaban de llegar inmigrantes a sus playas. Nadie prestó atención. Tres días después, la entrada en tromba de 60.000 marroquíes alentados por la pobreza y las redes y con la connivencia de Marruecos ponía en jaque a las autoridades españolas y dejaba una crisis de gran calado geopolítico. Quienes vieron la llegada, que ha dejado al menos 67 muertos, la reviven con horror: “Uno se agarraba a la roca, el otro al que se había agarrado primero, y el siguiente al anterior. Y así se iban hundiendo”. La crisis, en vías de solución, ha puesto a prueba las relaciones entre ambos países y en la UE. El presidente Pedro Sánchez afeó la actitud “egoísta” de varios gobiernos cuando la derecha libra la guerra ideológica de la inmigración. Las costas de Ceuta y Marruecos han dejado en unos pocos días decenas de cadáveres para el triste cementerio del mar Mediterráneo. Ceuta tocó campanas de alerta el 27 de julio, después de una semana en la que sus playas tenían bañistas de día e inmigrantes al amanecer.
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Domingo, 2 de agosto de 2026
Núm 2338/2026
Año XXXIX
Las 24 horas en las que Marruecos mantuvo en jaque a España (El País)
Alemania endurece las condiciones laborales y el acceso a las pensiones para salir de la crisis (El Correo)
Una tormenta perfecta mantiene a Alemania, el motor económico de Europa, maniatada en su capacidad industrial. Así lo evidencian unas pérdidas en el PIB del 0,3% en 2023 y del 0,2% en 2024, que no ha recuperado el tímido avance del 0,2% del pasado año. Pesan el cierre de las nucleares y la profunda crisis energética derivada de la guerra en Ucrania que ha hecho saltar por los aires el modelo de gas barato sobre el que se cimentó el crecimiento germano durante décadas. Los costes energéticos se han disparado, sobre todo para la industria electrointensiva, afectando principalmente a empresas del sector siderúrgico, metalúrgico y químico. Por otra parte, la debilidad de los tractores de la economía nacional también está causando estragos en el tejido productivo. El ejemplo más claro es la automoción, que se enfrenta a una grave crisis estructural derivada de la complicada transición al vehículo eléctrico, las exigencias medioambientales de Bruselas sobre las emisiones de los vehículos o la fuerte irrupción de las marcas chinas. El resultado de este cóctel es una sangría en el empleo, ya sea por parte de los fabricantes de automóviles como de componentes, a lo que se le añaden los aranceles.
La automoción germana se desangra con 350.000 despidos hasta 2035 (El Correo)
La grave crisis que atraviesa el motor alemán, considerado durante décadas como una de las piedras angulares de la economía del Viejo Continente, se plasma en los recortes masivos de empleo anunciados tanto por parte de los fabricantes como de la industria auxiliar de componentes. Volkswagen ha anunciado recientemente un recorte de 100.000 empleos en todo el mundo hasta 2030. BMW anunció el despido de 8.000 empleados hasta finales de 2027 y Audi informó sobre la destrucción de otros 7.500 empleos, a los que se suman los 5.000 de Porsche. Entre los proveedores, Bosch despedirá a 13.000 personas, ZF a otros 7.600, Continental a 6.000 y Schaeffler a 4.700. La Asociación Alemana de la Industria Automotriz (VDA) estima que el sector podría perder 225.000 empleos para 2035, además de los más de 125.000 que se han perdido desde 2019. Por otra parte, la consultora EY estima que tan solo en 2025 las fábricas alemanas del motor eliminaron 124.000 empleos.
La construcción en Gipuzkoa paga un 56% más que en Bizkaia, el triple que en España y, a pesar de tener el "mejor convenio del Estado", el sector no encuentra trabajadores (Diario Vasco)
La construcción –uno de los pocos sectores que tiran hoy con rotundidad de la economía vasca– tiene en Gipuzkoa «el mejor convenio colectivo, de largo, de toda España». Así lo defiende Txema Muñoz, el presidente de la asociación empresarial del sector en el territorio (Ascongi), que sin embargo lamenta «la enorme dificultad para contratar que tienen las empresas». Algo que, reconoce, no es exclusivo del negocio pero que sí llama la atención si se tiene en consideración las más que evidentes diferencias salariales, tanto con el resto del País Vasco como (y sobre todo) con España. Una paradoja, la de los mejores sueldos y la escasez permanente de personal, que tiene una explicación relativamente sencilla. «Los jóvenes no conocen bien la realidad de nuestro sector, la industria está muy asentada en el territorio y el atractivo del sector público es innegable», apunta Muñoz. ¿De cuánta diferencia estamos hablando? Pues de mucha. El reciente convenio colectivo de la construcción de Gipuzkoa, firmado para el periodo 2025-2028, es, para todas las ocupaciones posibles, el que más paga de España y también de todo Euskadi. Y para muestra, un par de botones. En lo más alto y en lo más bajo del escalafón.
Las bajas de los menores de 35 años se disparan y ya duplican a las de los trabajadores sénior (El Correo)
Las bajas laborales de los más jóvenes se han multiplicado por 2,5 en siete años y ya copan un tercio de las concedidas por salud mental. Las ausencias de los mayores de 55 años se han reducido un 25%. Puede parecer el mundo del revés, pero no lo es: es el mundo real. A más edad, menos probabilidad hay de cogerse una baja por enfermedad. Cuanto más jóvenes, más posibilidades se registran. Hasta el punto de que esa probabilidad prácticamente se duplica frente a los sénior. Es decir, la frecuencia en cogerse bajas por incapacidad temporal (IT) es, paradójicamente, inversamente proporcional a los años: por cada mil trabajadores menores de 35, casi 43 están acogidos a una prestación por IT, una cifra que se reduce a 29 para el colectivo de afiliados entre 36 y 55 años y a 25 para los mayores de 55. Y lo más preocupante es la tendencia que se viene registrando en estos últimos ejercicios, especialmente a raíz de la pandemia.



