La fotografía de la financiación bancaria empieza a cambiar en Euskadi. Tras varios años de crecimiento muy contenido, familias y empresas vuelven a recurrir con más intensidad al crédito, una evolución que suele asociarse a una mayor confianza para consumir, comprar vivienda o invertir. Y es que el saldo vivo de los préstamos aumentó un 4,8% interanual en el primer trimestre del año, hasta los 60.532 millones de euros. Es el mayor avance desde la crisis financiera de 2008 y rompe con una tendencia de subidas más moderadas. Este cambio de tendencia también lo están percibiendo las entidades financieras vascas, que en los últimos meses están percibiendo un mayor dinamismo del crédito al consumo, que está sosteniendo el crecimiento de la economía en un momento en el que la industria acusa la ralentización de la eurozona. Desde Laboral Kutxa señalan que las formalizaciones de préstamos están creciendo «en torno al 10% en volumen», mientras que Kutxabank cifra en un 19% el aumento de la nueva producción de financiación al consumo durante el primer semestre. Buena parte del avance del crédito concedido a los hogares también está vinculado a la vivienda.
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Martes, 4 de agosto de 2026
Núm 2338/2026
Año XXXIX



