La economía vasca se sitúa a la cola del crecimiento estatal, con un avance del 0,6% en el segundo trimestre del año, por debajo del 0,7% registrado en España. Una situación que refleja la debilidad industrial de sus principales socios europeos, Francia y Alemania, cuyas economías muestran una tímida recuperación. El PIB de Euskadi comparte posición en la parte baja de la tabla con Extremadura, Aragón, el Principado de Asturias, Cantabria, Galicia, Castilla y León y la Comunidad Foral de Navarra, según los datos publicados esta semana por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). También en la evolución más reciente –la tasa interanual– el resultado es similar: un avance del 2,3% frente al 2,7% de la media española. Este doble guarismo confirma que la economía vasca sigue avanzando, pero con menor tracción que la mayoría de territorios. En términos anuales, solo Asturias (2,2%) presenta un crecimiento más bajo. Este menor ritmo de crecimiento también se refleja si se comparan los datos con comunidades de referencia como Cataluña y Madrid, que tradicionalmente comparten con Euskadi un peso destacado en la economía estatal. En el segundo trimestre, el PIB creció un 2,7% en Cataluña y un 2,9% en Madrid, mientras que en los intertrimestrales lo hicieron en un 0,7% en ambas comunidades. Aunque se tratan de distancias cortas, consolidan una tendencia que se repite en los últimos trimestres y que aleja a Euskadi del núcleo de regiones con mayor empuje.
20260807

Viernes, 7 de agosto de 2026
Núm 2345/2026
Año XXXIX
Euskadi es la comunidad del Estado que menos crece por la debilidad de sus clientes europeos (Diario Vasco)
La automoción vasca aumenta su dependencia de Marruecos tras duplicar sus ventas en seis años (El Correo)
Los intercambios comerciales entre Marruecos y Euskadi se han disparado desde la pandemia. Si en 2020 el País Vasco exportaba al régimen de Mohamed VI bienes de automoción valorados en 126 millones de euros, al cierre del pasado ejercicio esa cifra ascendía a 229 millones, un 82% más. La automoción se ha convertido, por lo tanto, en el gran motor de esta relación comercial y concentra ya el 57% de todas las exportaciones vascas al país alauí. Esta creciente integración industrial eleva el coste económico de cualquier tensión entre ambos países en un momento en el que la relación bilateral vuelve a estar en el foco por episodios como la crisis de Ceuta o la pugna por la final del Mundial de 2030. El grueso de estas exportaciones vascas de automoción corresponde a componentes y accesorios destinados a abastecer las líneas de montaje de fabricantes como Renault y Stellantis, pero también a las plantas que proveedores vascos como Gestamp, CIE Automotive o Teknia han implantado en Marruecos para seguir de cerca a sus grandes clientes. Estas fábricas demandan desde cableados y ensamblajes básicos hasta piezas metálicas de mayor valor añadido, un ámbito en el que Euskadi cuenta con un potente tejido empresarial exportador liderado por compañías como Fagor Ederlan, Batz, Maier, Panelfisa o Alcorta Forging.



