El propio Gobierno vasco sitúa la necesidad de mejorar la productividad entre las prioridades de la próxima década en un contexto en el que el crecimiento económico perderá fuerza y los costes laborales avanzarán mucho más rápido que la riqueza que genera el tejido productivo, cada vez más volcado a los servicios. El diagnóstico del Ejecutivo se apoya en varios indicadores. ‘El Informe Anual Análisis sobre la Economía Vasca’ revela que el coste laboral por trabajador aumentó un 3,9% en 2025, mientras que la productividad apenas avanzó un 0,8%, casi cinco veces menos. Esta brecha –que en años anteriores ha sido algo menor– reduce la capacidad de las empresas para absorber el incremento de los costes sin deteriorar sus márgenes, elevar precios o ganar eficiencia. Un desafío que cobra especial relevancia en un escenario de menor crecimiento económico y fuerte competencia internacional. El informe elaborado por el departamento de Economía, Trabajo y Empleo sostiene que la mejora de la productividad depende en buena medida de la recuperación de la industria, cuya productividad apenas avanzó un 0,1% el pasado año. Un estancamiento que atribuye a la debilidad de la demanda exterior, especialmente de Alemania y Francia, al impacto de los aranceles impuestos por Donald Trump y a una crisis energética –agravada por el conflicto de Oriente Medio– que sigue penalizando la competitividad de las empresas vascas.
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Lunes, 10 de agosto de 2026
Núm 2345/2026
Año XXXIX
El Gobierno vasco alerta de que los costes laborales crecen cinco veces más que la productividad (El Correo)
Euskadi pierde más de 1.000 empresas familiares en una década por la falta de relevo (Diario Vasco)
La falta de relevo generacional se ha convertido en uno de los principales problemas para la economía vasca y está pasando una elevada factura a la empresa familiar. En la última década, Euskadi ha perdido 1.156 compañías de estas características, un descenso que refleja las dificultades para garantizar la continuidad de estos negocios y atraer a las nuevas generaciones. En 2015, el País Vasco contaba con 42.557 empresas familiares. En 2024 –último ejercicio con datos disponibles– esa cifra había descendido hasta las 41.401, según recoge el informe ‘Empresa familiar en Euskadi: Ecosistema de apoyo, retos y prioridades’, elaborado por el Instituto Vasco de Competitividad Orkestra. Pese a este retroceso, la empresa familiar continúa siendo el gran pilar del tejido productivo vasco. Representa el 88,9% del total de empresas, genera el 55,4% del empleo y aporta el 45% del valor añadido de la economía de Euskadi. El estudio de Orkestra identifica cinco grandes desafíos para garantizar la continuidad y competitividad de estas compañías. El más urgente es la escasez de nuevas generaciones y la dificultad para atraer talento.
La masificación turística tensa la cuerda en Baleares: “Se legisla contra nosotros” (El País)
Cuatro de cada diez euros del Producto Interior Bruto (PIB) proceden del sector turístico. El hartazgo de los residentes baleares por la presión turística es fácil de comprobar a través de las redes sociales este verano. La etiqueta con la expresión masificación turística arroja múltiples vídeos con episodios de saturación extrema. Una joven que protesta porque el autobús que tiene que coger para salir de su trabajo en Valldemossa, uno de los pueblos de postal más visitados de Mallorca, está sitiado por turistas que dejan fuera de la cola a quienes, como ella, dependen de él para volver a casa después de una jornada de trabajo. Un vídeo tomado por un turista en el que se puede observar, con cierto agobio, que la presión de visitantes en la fotografiada cala de Sa Calobra no permite casi caminar. Imágenes de un lunes en la playa de Cala Gat en la que es imposible clavar una sombrilla más en la arena. Son algunos ejemplos recientes que se extienden habitualmente a otras zonas ampliamente viralizadas: la archiconocida Caló des Moro, el faro de Formentor, la pequeña Cala Deià o cualquier rincón del centro de Palma. El cansancio por la situación, que empeora aún más en verano, estalló el 26 de julio con el respaldo masivo de miles de personas a la invitación de la plataforma Menys Turisme, Més Vida (menos turismo, más vida). Entonces, esta formación que aglutina a más de 60 entidades y organizaciones sociales convocó una manifestación en la capital balear. El motivo era protestar contra la masificación y la consecuente pérdida de calidad de vida en las islas, con la imposibilidad de acceder a una vivienda por los precios disparados y la saturación de los servicios e infraestructuras como eterno telón de fondo. Este sábado, una nueva protesta organizada por la plataforma en colaboración con Moviment Jove Sóller reunió, según los convocantes, a 2.500 personas en las calles de este municipio del noroeste de Mallorca.



